viernes, 10 de abril de 2015

Cuando el dolor del alma y del corazón es grande, lleva tiempo reponerse y a veces no lo tenemos fácil, por eso:
Se vale estar triste de vez en cuando.
Se vale no ser la persona entusiasta y alegre que sueles ser día a día.
Se vale estar y sentirse rotos por dentro.
Se vale querer permanecer en silencio, sólo escuchando sin decir nada.
Se vale dejar que tu corazón llore incluso hasta que sientas que ya no te quedan más lágrimas por derramar.
Se vale abrazar recuerdos aunque ellos te proporcionen un momento fugaz de tranquilidad y felicidad.
Se vale hacer y decir todo lo que sea necesario para superar ese duelo, que para eso somos humanos.

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