sábado, 17 de enero de 2015

Poder decir "adiós", no sé si es crecer.

Está es mi última "Carta a Lucía". Supongo que es nuestra despedida verdadera amiga.
No fue el mejor año en el cuál nos conocimos, pero conseguimos un paraguas para atrevernos a pasar una y mil tormentas diferentes juntas, en ningún momento nos permitimos tocar fondo. Al menos vos evitaste que mi oscuridad interna me volviera alguien que no soy, 
Hubo tantos abrazos, tantos mimos, tantos retos y tanta valentía en está amistad que me regalaste en un poco más de un año. No me voy a olvidar nunca todas las mañanas compartidas, ni tardes, ni noches de secretos. No me voy a olvidar nunca de esa voz tan chillona cuando algo te ponía feliz, ni esa voz llena de compasión y tranquilidad cuando sentíamos que se nos caía el universo encima. No me voy a olvidar nunca la suavidad de tus manos chiquitas y finitas en mi mejilla cuando me abrazabas y me repetías una y otra vez "va a estar todo bien, sos fuerte, lucha amiga, lucha". No me voy a olvidar de esa piel tan blanca y aceitunada, ni de esos ojos tan cristalinos, ni de ese pelo largo y rubio que jamas te dejabas tocar, tampoco me puedo olvidar de esa sonrisa tímida cuando me pediste que te ayudara con el chico que vos definías como el "soñado y estúpidamente anhelado", lo cierto es que de vos amiga, no me voy a olvidar ni siquiera de tu perfume tan fuerte y embriagador, sabias que lo detestaba y vos lo esparcías por todo el lugar con todo orgullo. 
No voy a mentir respecto a vos, y si esa carta en la cuál me pedías que por favor no deje de luchar por lo que amaba, fue la última, creo que es el momento no sólo para ser una más que hoy, un día tan triste escriba solo sobre tus cosas buenas. 

"Te dejaste estar" te escribí en nuestra primera carta, "Por qué no me pediste ayuda? Por qué no me dijiste de tu mal estar? Por qué no te vi? Por qué Lucía? LA PUTA MADRE" te odiaba, odiaba a mi guía de la esperanza, porque eso fuiste para mí. MI GUÍA. 
Me acuerdo que me sacaron del salón y me dijeron solo a mi "La tuvieron que internar", "Se va a recuperar", "Ella quiere que se escriban cartas", las demás cosas que me dijeron ahora en mi mente son una laguna muy grande y por más fuerza que haga no van a volver esas palabras, porque no estaba precisamente prestando la suficiente atención a esos intentos tan estúpidos de consuelo. 
Lloré, lloré demasiado, y sentía una culpa tan intensa, ardía, en mi pecho ardía con furia.
 ¿Cómo no te cuide más? Me sigo preguntando hasta hoy, que te vas, que desplegas tus alas de dragón como vos decías, porque sos demasiado gigante como para ser un simple ángel que gana un cielo. Vos te vas para otro lado, mi aventurera amiga, te escapas a esas lecturas fantásticas en las cuales te perdías por horas. Dragones, varitas mágicas, arcos y flechas, mujeres valientes y hombres que no son nada sin una gran mujer maravilla. 
Escucharte hablar era un lujo que no podías brindarles a todos, pero a mi me mostraste lo que había en esa mente tan grande y viva, una mente en constante movimiento, siempre pensando, siempre creando, siempre mostrando, siempre iluminando, siempre inocente. 

Fueron meses y meses en que las cartas iban y venían. Cartas de fuerzas infinitas, de bromas, de chismes (porque nos gustaba saber todo sobre todo) , cartas de ojos húmedos, de mejoras y recaídas, de amores que no olvidamos, de ganas de morir y puñetazos indirectos para hacernos latir un poco más la vida. 
Luli, mi amor, mi vida, mi guía, mi amiga, mi fuerza del universo, brujita preciosa, no sé si poder decir "adiós" me haga crecer hoy, o mañana. Pero te tengo que decir "adiós" porque venías de una lucha muy larga y dolorosa, como para bancarte una mucho más difícil. Siempre me dijiste que luchara hasta ya no poder más, que aguantara el golpe y siguiera pero que jamas me rinda ni pierda la sonrisa. Y me quedó con eso, me quedó con tus mil caras, con tu terqueza, tus berrinches, me quedó con esa sonrisa y tus gritos después de tu primer beso, me quedó con esa valentía para con la vida. Me quedó con tu marca y me tatuó tu nombre en el corazón porque no me alcanzan las palabras, ni las expresiones, ni siquiera me valen los sentimientos como para poder describir cada uno de tus más tontos defectos. 

Me siento feliz y no sé como agradecer que haya tenido el privilegio de ser yo, tu diario intimo, tu caja de secretos, tu espacio en desahogo, la persona que llenaba el lugar al lado tuyo en la escuela. "Hubiera dado la vida por tu amor, y aún más".

No sé si poder decir "adiós" me haga crecer, pero te puedo decir:
"Adiós alma en libertad, vola alto, muy alto, sé lo que querías ser, porque fuiste más que una luchadora en está vida, fuiste un alma de sabiduría, valor y fuerza. Vos encárgate de la libertad, yo me encargó de luchar." 

“Cariño, algunos héroes no necesitan una capa o un superpoder para salvarte algunos solo con una sonrisa y algunas palabras te pueden sacar del mismísimo infierno.”

Hasta siempre, Dragón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario