viernes, 9 de enero de 2015

Brindis.

Es una noche de brindis perdidos, de copas alzadas por motivos distorsionados. 
Yo también levanté mi copa hoy un 10 de enero, levanté mi copa con un motivo que me hace arder la garganta. 
Conversaciones con opiniones acertadas, compartiendo a corazón abierto sentimientos tan ocultos que hacen estallar en miles de sentidos las palabras que brotan.

Un brindis por nosotras, las mujeres. Por ser cristal, por blindarnos, repetirnos una y otra vez "nunca más". Un brindis por ser porcelana. 
A las mujeres que son más frías que el invierno y por las mujeres tan cálidas como una tarde de verano, siempre tratando de cuidarnos a nosotras mismas porque así nos enseñan, nosotras primero. Un brindis por nuestra felicidad independiente, por ser el disfraz más desconcertante, por ser mucho más de lo que nos pueden dar. Un brindis por levantarnos tras cada caída, y tomar cada golpe como una enseñanza, también le dedico este trago que recorre como una promesa mi garganta a todas las que saben bloquear el golpe antes de ser recibido. 
Somos todas tan diferentes, tan misteriosas y tan agraciadas, estaturas, aromas, cabellos, miradas, cicatrices, pecas, sonrisas, lunares. Pero todas somos cristal, una pequeña caja de cristal, frágiles y tan arrolladoras, cada una tratando de reforzarse a su manera. 
Es por esto mismo, que en está ultima parte de mi brindis, quiero levantar mi alma mezclada con el alcohol y agradecer a esos malditos golpes que corrompen nuestro cristal, que nos dan vuelta la cabeza y se van sin claridad, agradecer por enseñarnos a odiar, a sentir a carne viva lo que es tocar el dolor, lo que es temer y llorar por amar, porque amar duele, pero es el dolor que todas volvemos a buscar. Brindo por enseñarnos a querer de a dos, a querernos y a quererlos, a quebrar cada barrera para enfrentarnos con los miedos que tanto ignoramos, a olvidar el orgullo. Brindo por esos golpes que nos hacen añicos, nos cortan y nos marcan tan fuerte que cada noche cerramos los ojos repitiéndonos tantas veces hasta sumergirnos en un sueño profundo que no vamos a volver a dejar que los golpes marquen nuestra vida. 
Brindo por los que rompen cristales y se van, brindo por los que nos quiebran y se quedan para hacernos libres. 
Brindo por ustedes malditos golpes llamados "hombres". 

No hay comentarios:

Publicar un comentario