jueves, 21 de agosto de 2014

Otra noche sin respuestas, otra noche vacía y llena a la misma vez. No puedo quitar mi atención del celular, espero que suene con ansias, pero cada minuto es un poco menos de esperanza, no hay contestación a mi suplica de perdón. Giro en la cama, suspiro y trato de dormirme... 1 minuto... 2 minutos... 3 minutos... Simplemente no puedo hacer que mi cabeza deje de pensar en los mensajes sin respuestas, en los lugares vacíos de mi pecho, en tu falta, en mi falta.
 Empiezo a ahogarme, siento ese nudo en mi garganta y en mi estomago, otra vez esa sensación, estoy a punto de quebrarme, lo sé, lo siento. Me siento en la punta de la cama y me abrazo, es estúpido, tratar de contenerme sola como un ultimo grito desesperado de auxilio, pero lo necesito. Decido levantarme y encerrarme en el baño, como cuando era pequeña y mi mamá me retaba, tal parece que todos los rincones de mi hogar están invadidos de tus recuerdos. La desesperación de no tenerte me sacude el alma, termino sin siquiera notarlo sentada en el piso reposando la espalda sobre la puerta del baño, cierro los ojos y tapo mi cara con las manos, ya no lo soporto. Siento como se humedecen mis mejillas, mis labios, mis manos, abrazo mis rodillas con fuerza y entiendo que sufrí una de las típicas recaídas que la gente denomina "extrañar". Intento repasar mentalmente como es que llegué hasta este punto y al hacerlo me paseo por cada uno de los recuerdos que llevo guardados muy dentro mio.
"¡BASTA. BASTA. POR FAVOR NO LLORES MÁS!" pareciera que mi mente le gritara a mi corazón y esté no entiende, me quedo al margen de su pelea y solo observo para saber cuál me va a sacar de este poso, "¡ÉL ES EL ESTÚPIDO, NO LO VALEN TUS LAGRIMAS. ANDA LEVÁNTATE!". Luego de mucho griterío interno al parecer sentimiento y sentido se pusieron de acuerdo para levantarme del suelo y que me enfrente al espejo para empezar un nuevo acto que yo misma tengo que creer para que los demás lo crean.
Odio hacer esto pero sonrío, no solo sonrío si no que también hago muecas torpes para sentirme un poco mejor, solo que no puedo sostenerle la mirada a esa chica que aparece frente de mi, se la ve bonita, un tanto cansada, sus mejillas y su nariz están colorados, por un momento me pregunto cuál es su historia y porque tiene esa pinta, se la nota bien, pero algo dentro mio dice que no lo esta en su totalidad. La miro a los ojos, ella me mira a mi y todo a nuestro alrededor se oscurece, nadie baja la mirada. Ella intenta una mueca como de sonrisa y al segundo echa a reír como una loca. ¿Se ríe de mi?. No comprendo muy bien que es lo que pasa, enfurezco y la miro con total seriedad. Su risa se convierte en una carcajada ahogada, comienza a enrojecer y brotan lagrimas de sus ojos. ¿Llora de risa, verdad?¿A caso se esta burlando de algo?. Comienza a llorar desconsoladamente, se la ve angustiada, ya no quiere que la observe, trato de apartar la mirada pero no puedo, no tengo control sobre mi. Sin darme cuenta ella grita "¡TE ODIO!" y yo grito "¡LO ODIO!" simultáneamente.
Entonces comprendo todo y tapo mi boca, no lo odio, jamas lo hice.¿Cómo podría odiarlo?. Ella y yo somos la misma persona, sólo que ella es mi demonio recordándome cada error por el cual pago el precio de esta angustia. Ella me culpa, y yo busco culpables. Ella me odia y yo no tengo a quién odiar. Somos la misma, queriendo ser una, y ella me detesta por no dejarla entrar. Hoy ya no quiero tener más guerras a lo que le echo un ultimo vistazo a mi yo más dañado y le comunico sin palabras que ya no puedo discutir...
Todo vuelve a la realidad, no es la realidad que deseo, pero es la que tengo, me sonrío una ultima vez, y salgo decidida a fingir que estoy más que bien...
Sé que esto es un circulo y volveré a caer...

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