lunes, 19 de mayo de 2014

Te escribía.

Te escribo ya sin ilusión a que me leas. Te escribo con ganas de que me leas, pero sin ilusión. Te escribo con un poco de miedo a herirte, a herirme, a herirnos. Te escribo y tengo miedo de perdernos entre mis palabras y frases, entre tus puchos y silencios.
Y al final de cada escrito, cuando subo la mirada te tengo en frente, alma con alma, labios con labios, miradas fuertes... Ya deje de escribirte para vivirte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario